Una poesía interminable
Que me diga lo que siento
Que suene como música
Que se mueva como un cuento
Un cuento de un hombre solo
Un solo hombre que ha muerto
En vida vio florecer romances
Vio la esperanza del arte
Vio sufrir a otros y estar quieto
Vio alegrarse sin sentir contento
Sintió sin darse cuenta
Entendió que para eso era lento.
Tomó decisiones
Se tomó un tiempo
Reaccionó y se arrepintió
Volvió a estar de acuerdo
Se propuso no pensar
Se propuso estar atento.
Tuvo certezas de su futuro
Se río de la indecisión ajena
Se sintió chiquito con la burla
Se sintió querido con el insulto
Se avergonzó y lo escondió
Hasta que pudo mostrar lo oculto.
Culto de lo que hace con otros
Gusto de no sentirse tanto solo
Culpa de no poder no depender
Pulpa embadurnándose en su piel
Bien que por mal nunca llega
Era hasta que dejó de ser.
Una poesía interminable
Que no me deje más mentir
Que haga desbordar lo retenido
Que se mofe de lo que no río
Que me extorsione y me sacuda
Que me haga formular otras dudas
Porque no sé qué botón apretar
Porque estoy donde no tengo que estar
Porque este es mi lugar
Porque nada es de mi propiedad
Porque nada es de mi propiedad
Más que por un instante.
Y ahora escribo buscando algo
Que me contenga
Y me tenga adentro
Que me extrañe como yo extraño
Algo vivo y sonante
Algo distinto a un eco.
Una imagen decodificada
Una sola cargada de mundo
Llena de pequeños firuletes
De dibujos chiquititos y apilados
Llena de letras estructuradas
Que forman un edificio oscuro
Una luz en un cuarto vacío
Hastío de un hombre acostado
A su lado sus dedos inquietos
Lentos pero decididos
Han sido sus mensajeros
Pero quiero gritar algo distinto.
Una poesía interminable
Que exprese algo más que palabras
Que esconda un jardín florido
Que rompa con mis telarañas
Que no solo se escuche con gracia
Que se vea como sangra.

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