pequeño territorio elevado que une a San Martín
de los Andes con un mirador, y del otro lado del
cerro, una playa con una islita. Está perdido
pero fluye en el caminar sin perder del todo la
calma buscando reencontrarse con el camino. Se
topa con un Caballo que está atado con una soga
gruesa pero muy larga a un árbol. Al lado del
caballo hay cuatro troncos angostos acostados en
el camino uno al lado del otro a cierta
distancia. El caballo advierte inmediatamente la
presencia de Javier, empieza a mover la cola
golpeando los costados de forma un tanto
violenta y pasa de tener su cuerpo de costado a
enfrentarse como si mirase frontalmente. Javier
se detiene algo tenso a una distancia demasiado
prudente.
JAVIER
(Agitado. Tomándose tiempos entre
oración y oración)
Ay, me hice un amigo. Hola, caballo. Sabés que estoy
perdido. ¿Vos me vas a ayudar a encontrar el camino?
Yo creo que te ví a la ida desde otro ángulo. Venía
hablando sólo, así que hablarle a un caballo no creo
que sea mucho peor. ¿Qué te parece? ¿Eh? ¿Me vas a
dejar pasar? Te noto un poco tenso. ¿Qué te pasa? No
te voy a hacer nada. Solo quiero pasar. Vos tenés la
soga demasiado larga me parece.
Javier retrocede unos pasos.
JAVIER
No, no me voy. Tranquilo. Es que me hice el canchero,
metiéndome por cualquier lado para llegar al mirador.
Y cuando llegué anduve por todo el mirador dejándo de
mirar las marquitas de colores y en un momento no las
encontré más. Y empecé a caminar sin parar con
decisión apuntando para el lado donde subía la
montaña. Pero acá subís y bajas y por ahí estás yendo
para el otro lado. En un momento pensé que me metía
en un camino privado mapuche y llegaba a una casa.
Bueno, voy a pasar. ¿Sí? Al lado tuyo. ¿Por qué moves
tanto la cola? ¿No somos amigos? Cuando vuelva a
pasar por el kiosko las chicas mapuches me van a ver
con una cara extraña porque voy a estar volviendo por
el camino en el que llegué al principio. ¿Pör qué me
miras de frente si sos un caballo? ¿No me estás
mirando? Sí, me estás mirando. No moviste la cabeza
desde que te empecé a hablar, pero tenés los ojos
para los costados. ¿Me vas a decir por donde volver?
¿Mirá si es por donde vine? Me gustaría acariciarte.
Javier da unos tímidos pasos hacia adelante
quedando a 3, 4 metros. El caballo sin perder la
orientación frontal acelera el movimiento de la
cola.
JAVIER
¿Sabes lo que pasa? Si estuviera con alguien me
acercaría de una pero si estoy solo y vos te haces el
héroe no va a haber nadie que me pueda ayudar.
Javier da uno o dos pasos más acercándose y el
caballo reacciona poniéndose de perfil y
mirándolo fijo con el ojo que quedó de ese lado.
JAVIER
Ahora sí me estás mirando. ¿Ves? Te haces el héroe.
Entonces antes no me mirabas. Sí me mirabas. Pero
ahora me mirás más como un caballo. Voy a pasar por
otro lado. Perdón, caballo, pero valiente no es
boludo.
Javier camina metiéndose entre unos arbustos y
realiza una curva para rodear muy de lejos al
caballo.
JAVIER
Es un tema de posibilidades. Me hubiese gustado haber
sido más tu amigo. Pero solo no me conviene. Chau,
caballo. Nos estamos viendo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario