Macedonio está desplomado sobre la mesa. Su mano
sostiene y juega con una copa con vino. Benito
detrás de él se levanta desde un sillón
mullido, pasando por una alfombra
circular en donde da vueltas.
MACEDONIO
Voy a ahogar mi corazón en vino.
BENITO
Macedonio, ese corazón ya no respira hace varias
copas.
MACEDONIO
¿Y por qué sigo pensando en ella?
BENITO
(Pausa)
¿En Ernestina, mi querido amigo?
MACEDONIO
¡Ja! Gracioso. Vine a borrar un recuerdo y lo que
encuentro es...
BENITO
No encuentras nada, Macedonio. Dos hombres que beben
vino antes del té lo único que encuentran es una
resaca. Aún sigo pensando que eso que amaste no fue
una mujer sino una idea.
MACEDONIO
¿Por qué el tiempo pasado? Si cuanto más me esfuerzo
en olvidar más presente la siento.
BENITO
Nostalgia. Eso es lo que tienes, Macedonio. Sufres
por un tiempo que nunca fue. Levántate.
MACEDONIO
(Se levanta con la copa en la mano)
Esto no me va a llevar a ningún lado.
BENITO
Ahora levántate pero en serio.
MACEDONIO
Ya estoy levantado, Benito. No puedo ir más alto.
(Hace el ademán de llevarse la copa a
la boca)
BENITO
(Apurándose a interceptar la copa. Con
delicadeza la deposita en la mesa)
Deja eso. Levántate.
MACEDONIO
No sé a qué te refieres. Me encantaría estar dormido
pero aquí estoy luchando.
BENITO
No hay forma de estar deseando estar dormido sin
estarlo. Para estar despierto se necesita mucho más
que sólo abrir los ojos, Macedonio.
(Se para frente a él)
Ahora levántate. Sé un orgulloso amigo mío.
MACEDONIO
(Permanece mirando fijamente a Benito
por un tiempo callado)
No puedo hacer lo que me pides porque no lo entiendo.
BENITO
(Tomando la copa y bebiendo de ella)
No puedo ayudarte si no te dejas ayudar.
MACEDONIO
Me siento abandonado. Completamente abandonado. Sólo
en el universo.
BENITO
Macedonio.
MACEDONIO
(Se desploma en el asiento y sirve
vino en la otra copa)
¿Por qué el amor no hace justicia y existen tipos
como yo que lo dan todo y no reciben nada a cambio?
BENITO
(Apoyando su mano en la espalda de
Macedonio)
Mace...
MACEDONIO
(Asustado)
¡Ah!
(Se voltea)
Te juro que fuiste como un fantasma.
BENITO
Y seré el fantasma de una venganza. La que consumarás
a ti mismo si no te levantas en este instante.
MACEDONIO
Ya he intentado lo que decías y no he logrado nada.
Ella sigue por alguna otra parte. Levantarme no la
hará aparecer. Benito, no entiendes que yo ya no
tengo escapatoria. No puedo aparecerme así y
arrodillarmele, decirle todo lo que la amo y pedirle
que salve mi vida. Ni la persona más bondadosa del
mundo le daría esa limosna a este mendigo.
BENITO
Y tienes razón, mi amigo. Porque no mereces ni la voz
con la que gimes. Porque todo esto es una pesadilla.
Es un tango mal escrito. Debes cambiar esos tonos
menores, juntar tus piezas, armarte de vuelta.
MACEDONIO
No te entiendo, Benito. Suena muy lindo todo eso.
Pero sin vino no puedo, y el vino eso no lo hace.
BENITO
El vino traerá la noche pero no te levantará.
MACEDONIO
(Iracundo)
Ya córtala con eso de levantarse. ¿Qué sabés tú de
estar caído?
(Pausa)
¿Qué sabes de esconderse? ¿De amar en secreto? ¿De
sentirse vivo porque encontraste algo que te hace
sonreír? ¿Qué sabes de haber perdido algo en algún
momento y pasar día tras día con la sensación de que
cuanto más lo buscas más lejos está?
(Pausa)
Es verdad, en ella no había nada. Era una idea. Una
puta idea. Pero qué idea hermosa. A veces le ponía
tanta fuerza a esa idea que la sentía como sentí la
carne. Como sentí antes de empezar a pensar. Ahora
pienso. ¿Qué sabes vos de pensar, Benito? Yo pienso
porque es lo único que me queda. Ya no existo si no
es para pensar.
BENITO
(Indignado)
Más de lo que piensas.
MACEDONIO
(Todavía eufórico)
¿Qué diablos más de lo que pienso? ¿Puedes hablarme
de forma tal que yo sea capaz de entederte? ¿O eso te
rebajaría?
BENITO
Si tu intención es faltarme el respeto, no lo voy a
tolerar. No viniste aquí a pedir ayuda.
MACEDONIO
Vine acá a pedir ayuda que no eres capaz de dar.
BENITO
Le echas la culpa a quién te está ofreciendo un
hombro para llorar, un vino para desahogarte porque
estás refugiado totalmente en tu propio mundo y no
puedes ni ver que hay en este. ¡Pensar! Dios santo.
Eso no es pensar. Pensar pensamos nosotros para
encontrar la forma de ayudar a Macedonio a que viva
su propia vida. Macedonio no está interesado. Está
muy ocupado pensando. Macedonio está sufriendo su
propia inmundicia. Está ahogado, tapado por barro.
No puede pensar. Macedonio no puede pensar.
MACEDONIO
No hables de mí como si te estuvieras dirigiendo a un
psiquiatra.
BENITO
Cuando te hablo a tí de forma directa, me escuchan
todos menos Macedonio. De alguna forma tenía que
hacerlo oir.
MACEDONIO
Esta bien, ahora te escucho.
BENITO
Escucha.
MACEDONIO
(Expectante ante un largo silencio de
Benito)
Estoy escuchando.
BENITO
Eso que escuchas. Es el silencio de haberlo dicho
todo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario