jueves, 13 de agosto de 2015

El Inocente

Transcripción del original de 2004:

Ayer a la noche cerré el libro que leía.- me había aburrido de leer.- Entonces decidí escribir. Como leía un libro de ensayos no sabía qué género usar, cómo encabezar la historia, por dónde dejarme llevar. - generalmente escribo de lo que leo.- Pero no pude, ni siquiera hundirme en una plática conmigo mismo como para argumentar acerca de lo que había leído. No tenía emoción en mí.
Descubrí a partir de aquello, que lo reflejado aquí en papel (el original está en papel) son subhistorias de las historias, son pensamientos de los personaje, son mundos escondidos en el sótano de la casa del personaje, son viajes que nunca pudo realizar, son una rama del árbol, el producto de la escritura de la ficción genera ficción que a su vez genera más ficción. El escritor no es más escritor, es solo una herramienta, un aparato. Cuando leo un cuento de Borges y escribo, el que empuña la pluma no soy yo, sino Borges desde su tumba. Pero  a la vez, en algún tiempo lo que escribió Borges fue obra de De Quincey y de Schopenhauer.
Cuando me imagino un mundo nuevo, una realidad diferente, solo estoy recordando. Cuando me dejo llevar por el cuento estoy haciendo un racconto inconsciente de lo que leí hace años. Cuando se me ocurre una nueva idea es porque entendí algo viejo de un texto que había dejado de lado.
La narración fue tarea de un solo hombre y hasta Dios, fue afectado por esta ley de tal forma que él no escribió la Biblia sino otro al que Dios leyó antes.
Pero la ficción no es solo una reformulación de algo escrito. Eso es solo la escencia, la base. La escritura es un grito llamando la atención. Es una abstracción del narcisismo mental. "El lindo, actúa; el inteligente, escribe".
La narrativa es una comparación, es una competencia entre lo leído y lo que está por escribirse. El escritor es un lector con pretensiones, quiere leer lo suyo y que le guste más que lo de los otros. El escritor es un ser celoso. Solo busca tapar al otro. La ficción existe y subsiste solo por esto, porque una y otra vez, el lector quiere ser leído y no me quejo. Quizás este ensayo suplante al que leí para después, algún día, ser suplantado por otro mejor.

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