Los
peinados al medio, como bien sabe el lector, son los responsables de la
atomización de la sociedad. Desde remotas épocas intelectuales, miles de
peinados al medio han dominado subruptivamente todas las causas perdidas
recuperándolas y volviéndolas utopías. Desde aquella huelga de peluqueros en el
comienzo del pre post modernismo, los peinados más ordenados y pulcros de la
sociedad cargan con un lado siniestro oculto debajo de la capa superior de
pelaje. Pero no me adentraré mucho más en recuerdos vanidosos por deferencia
con el lector.
En
cambio, ahondaré en la súplica a los cargadores de tal vil peinado. Por favor, personajes oficinescos, ayudantes
universitarios y jovencillas de pelos lacios; entregadnos a sus hijos, a sus
futuros hijos, a los futuros hijos de sus hijos; de otra forma, la sociedad
carecerá de sus virtudes y problemáticas volviéndose disparatada y carente de
ese grado sutil de cuero cabelludo vulnerable al sol.
Ya
terminado ese alegato, ahora debo advertirle, lector, de las causas adversas
secundarias resultado de aquellos peinados pasados de moda. Como bien sabe el
lector intelectual, el 99% de los peinados rayados en el medio son producidos
por el accionar del piojo Moisés, el más tirano de los piojos. En cambio el
otro 1%.
En
cambio el 1%, lector. Evitaba decírselo hasta este momento, porque temo como
puede llegar a tomárselo. El otro 1% es causado adrede, por deseos más
profundos de la conciencia. Por usted.
No
me introduciré mucho más en ninguno de estos temas, para no despeinarlo.

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