martes, 21 de julio de 2009

Cayó la Salida


Estoy tan solo, reflexiono.
Un par de grillos, poco brillo.
El tiempo corre y me corre
del lugar más deseado: a tu lado.

Era tan libre, ¡Dios me libre!
En aquellos años sin regaños
en que mi alma sin prisa ni alma
florecía por alguna parte. Punto y aparte.

Estoy de vuelta en un delta
del que no salgo, ni hago algo
que me encienda en una hacienda
de descontrol sin el más minimo remoto control.

No responden desde donde
yo les llamo a quienes más amo.
Las excusas que aquellos usan
son heridas. No cicatrizan nuestras vidas.

Yo no quiero decir te quiero,
ni caer en cama, saltar de esa rama.
Yo no ruego ni juego con fuego
pero tu No se avecinó.

Cuelgo, me cansé.
No vuelvo a caer en menester.
Ya es muy tarde, ya está muy lejos.
Espero que mañana no ocurra de nuevo.

Cuelgo, dijiste chau.
Nos despedimos, no dió más.
Ya no habrá salida; cayó de nuevo.
Espero mañana verte un momento.

Javier Grinstein

No hay comentarios: