
Siempre es igual:
lo que nos debería unir
nos separa.
Nada es mejor:
despues del ruido, el alud,
y nuestro corazon también estalla.
Pensar lo peor:
Lejos un abrazo, del optimismo;
el silencio a nuestro lado.
El castigo es el despues:
la culpa la tiene el no poder consolar,
sentir rechazo.
Nunca vamos a aprender
a poder perder
sin pensar en ocaso.
¿Qué podemos hacer?
No es la pregunta que entrever
sino lo que dejar en el pasado.
Javier Grinstein
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