Escena Única
Benito está parado a un costado de la silla, con una
mano posando sobre el hombro de Marina. Ella frente a
la mesa termina de cortar sobre una tabla una
manzana. Luego toma otra e intenta con mucha
meticulosidad pelarla de una sola vez pero
falla. Benito le saca el gran cuchillo y la
fruta y con excelencia concluye la tarea. Posa
con delicadeza la fruta sobre la tabla y luego
agarra otra y repite la operación. De mientras,
Marina le saca las partes "feas" a la fruta y
las va arrojando a un tachito debajo de la mesa.
Los trozos "buenos" los contempla con detalle
antes de depositarlos en el bowl donde ya está
la otra fruta cortada. Marina toma una
mandarina.
MARINA
Odio estas. Te dejan olor a pobre en las manos.
BENITO
Nunca las comería.
MARINA
Hay algo de tierno en ellas pero no. Son
perturbadoras.
(Deja la mandarina a un costado)
BENITO
Tienes que cortarlas de todas formas.
MARINA
¿Las cortarías por mí?
BENITO
(Pone la mandarina en las manos de
Marina)
Entonces, ¿Qué película veremos con ellos? Si no es
algo escalofriante todo se va a echar a perder.
MARINA
(Con desdén pela la mandarina)
Benito, eres una maraña de clishés de antaño. Es
demasiado obvio dejar a dos sentados lado a lado
esperando que ella tome su mano en los momentos de
tensión.
BENITO
Es preferible partir de un clishé que desembarcar
irremediablemente en él.
MARINA
No desembarcaremos en ningún lado porque estará todo
planeado, mi repollito.
BENITO
Amo que me digas, mi repollito. Esmérate bien con esa
fruta, no quiero ningún ollejo.
MARINA
No tendrás ningún ollejo en ella, mi repollito.
Veamos una de aventuras.
BENITO
Un héroe de aventuras le recordará a tu amiga lo torpe y
tosco que es su cita, echará todo a perder.
MARINA
No echará todo a perder. Prácticamente todos los
personajes de alguna película son más interesante en
infinitas maneras que tu amigo. No puedes depender de
que no quede en ridículo de alguna forma. Esa es
nuestra arma.
BENITO
Es verdad, es peor clishé la identificación total.
MARINA
(Parándose)
Relévame. Estoy cansada.
BENITO
Querida, pero a penas empezamos.
MARINA
Es para no perder la línea. Debo lavarme
inmediatamente las manos.
BENITO
(Sentándose)
Me aseguraré de cortar las frutas difíciles para que
todo salga como es debido. No nos desviemos de lo
importante.
MARINA
(Lavándose las manos)
La película
BENITO
La película.
MARINA
Tiene que ser algo refinado. Si fuera algo muy burdo
comenzaría a tener nauseas y yo misma arruinaría
todo.
BENITO
Es verdad, es inadmisible. No puedes arruinar todo.
MARINA
Desde luego, quizás algo en lo que él pueda hacer de
entendido y la deslumbre con algún comentario
barato que parezca pretencioso.
BENITO
Sin lugar a dudas, ella no reconocería una
apreciación estética con clase de un aforismo de
envoltorio de azúcar.
MARINA
Son el uno para el otro, mi repollito. No hay mucha
ciencia en ello. Veamos algo de cine europeo.
BENITO
Cine alemán
MARINA
O italiano. Lo alemán es absurdamente frío.
BENITO
Es cierto, para nada nos va a servir a nuestros
propósitos algo que haga pensar demasiado a nuestros
amigos.
MARINA
Ay, esa palabra, Benito.
BENITO
¿Y cómo los llamarías?
MARINA
La futura pareja. En fin, una película italiana
contemporanea, una cena en algún lugar no muy burdo,
no muy caro.
BENITO
Él va a hacer el intento de ocuparse de la cuenta, si
es muy caro quedará en ridículo.
MARINA
Por supuesto, mi repollito. Estás un paso atrás.
BENITO
Creo recordar haberte comentado algo similar ayer
mismo.
MARINA
No nos detengamos en pequeñeces. Quizás sea
pertinente que acompañes a tu... al hombre a
comprarse algo de ropa.
BENITO
No si ella va a vestir con los ropajes que usa a
diario.
MARINA
Ya tengo cita con ella la tarde de mañana en el paseo
de compras.
BENITO
¿Con qué vas a pasear con ella a la luz del día?
MARINA
No sin mi pañuelo y mis lentes.
BENITO
Un riesgo innecesario.
MARINA
Es necesario si queremos que cometan nupcias.
BENITO
(Toma una naranja, la parte a la
mitad. Luego corre el exprimidor a un
lado de la mesa, delante de Marina,
deposita media naranja en su mano)
No podemos dejar ningún cabo suelto. Recordemos que
el fin, la alegría de ellos, justifica los medios.
Una vez que estén recluidos en su feliz familia no
tendremos que preocuparnos más por todas estas cosas.
MARINA
(Tomando con desgano la naranja y
exprimiendo sin hacer esfuerzo)
Naturalmente, mi repollito. Recuerdalo tú que pareces
necesitarlo con esfuerzo.
BENITO
En el momento de la cena debemos de alguna forma
marcarles el camino hacía la consumación. Opino que
el contraste es el mejor amigo de la pureza.
MARINA
Querido, no hay nada menos afrodisíaco que un clima
tenso.
BENITO
(Observa impaciente a Marina exprimir
mal la naranja)
Por el contrario, creo que una dosis justa de
conflicto puede despertar la más sana excitación. Es
necesario imprimir algo de fuerza, para sacar la
mayor cantidad de jugo a una situación.
MARINA
No con estos dos seres, mi repollito. Ellos se
esconderán en sus caparazones como buenos samaritanos
que...
BENITO
(Poniendo su mano abruptamente sobre
la de ella en el exprimidor)
Permíteme.
MARINA
(Sacando la mano espasmódicamente al
sentir el tacto)
Ay. Me tocaste.
BENITO
(Tomando el lugar de ella y
exprimiendo enérgicamente)
No puedes hacer nada bien.
MARINA
Todo tiene que parecer un cuento de hadas, querido.
Un escándalo de nuestra parte echaría todo a perder.
BENITO
(Todavía exaltado)
¿Y cómo preténdes lograr que ellos se puedan creer
capaces de relacionarse entre ellos cuando a su lado
tienen como referencia nuestra perfecta pareja?
MARINA
(Lentamente poniéndose detrás de
Benito y acariciándolo)
Precisamente. Es ante esa mirada lejana y perdida
donde alcanzaremos nuestra más exquisita victoria. La
desolación que les generará vernos así, les dará una
inmensa e ineludible soledad. Esa soledad los unirá
en la angustia y los apartará de nosotros en un
destino grotescamente amoroso.
BENITO
(Disgustado por las caricias)
Pareces tener todo tan claro.
MARINA
Somos dos en esto, mi repollito. Yo no podría hacer
nada de esto sin ti.
(Marina deja de acariciar a Benito y
camina con parsimonia hasta tomar el
cuchillo y apuntarlo sutilmente hacía
él)
Oh, ya no queda ninguna fruta. Qué rápido que
trabajas, mi repollito. No noté cuando terminaste.
BENITO
(Exprime la última media naranja, le
agrega uno o dos ingredientes,
revuelve, sirve en un vasito y se lo
extiende a Marina)
Así es cariño. Ahora también terminé de exprimir el
sumo. Toma, bebe un poco.
MARINA
¿En serio? ¿No nos quedará poco jugo si tomo un
sorbo?
BENITO
Pero no puedo agregarlo a la ensalada sin asegurarme
que esté en su proporción perfecta. ¿Y quién mejor
para determinar cuando algo es perfecto que tú, mi
repollito? Bebe.
MARINA
(Tomando el vaso)
Es cierto. Beberé.
(Marina bebe un sorbo del jugo e
inmediatamente comienza a toser.
Benito no se inmuta. la tos es de una
violencia extrema que hace que Marina
arroje algunos objetos de la mesa, su
ropa se desajuste completamente y ella
termine muy desmejorada. Finalmente
escupe un carozo)
BENITO
Mi repollito, ¿estás bien?
MARINA
(Con la voz rasposa)
Era un carozo. Un carozo en el conducto equivocado.
BENITO
Me haz dado un susto atroz.
MARINA
(Arreglándose)
No sufras, querido. Voy a seguir aquí por varias
décadas más, al lado tuyo.
BENITO
Ya me temía que no. Ahora ve a arreglarte mientras yo
termino de preparar la ensalada. Ese carozo no te ha
hecho nada bien.
MARINA
(Hace mutis)
En seguida.
BENITO
(Lamentándose, enojado. Toma el bowl
con el contenido de la fruta perfecta
elegida para la ensalada y la vuelca
toda en el tacho de basura. Luego hace
lo mismo con el jugo. Toma el cuchillo
y hace mutis.)
No hay comentarios:
Publicar un comentario