viernes, 23 de noviembre de 2012

Bitácora - Cuarta Entrega

Pan dulce se ha dicho! Es la tarde del viernes. El sol nos baña la cara generoso en esta perezosa tarde. El jueves se despachó rompiendo la rutina. Un acto que parecía portar una única voz conciliadora con un mensaje ambiguo y simpático se vio afectado por un movimiento que quería clarificar, tomar en cuenta al ser humano y para eso debía romper con esa voz única que trata de abarcar a todos para que entonen. Pero que deja afuera a los otros en su reclamo
La agotadora manifestación terminó no tan tarde como para privar a los expedicioneros de unas ágiles pastas y una próxima actividad. Esta vez sería la vuelta y venganza de Adrian y Valería. Ya sin película pero sin con propuestas que nos hicieran movernos de nuestra cómoda aunque extravagante expedición. Aunque moviéndonos con más extravagancia aún. La propuesta era salir de las paredes que nos acobijaban interactuar con el afuera, con el ser humano desconocido; modificarlo, sacarle algo, darle algo; reconocer en ellos el entramado social, el comportamiento común del ciudadano frente a lo desconocido y así entender a penas el desafío de ser un agente de cambio. Además de lo interesante de salir a lo desconocido sacó afuera nuestra propia tendencia al adentro y las ganas de reflexionar que tanto esto puede ser prolongado y seguir sintiéndose activo.
Hoy, viernes, repito, el sol nos está acompañando generoso. La verdad es que al ausentarme la mañana íntegra no me permite recolectar información necesaria para describirles. Pero la brevedad será quizás la virtud del buen mensajero. Por eso les dejaré el interrogante de unas cuantas horas o quizás solo tendrán que esperar hasta un próximo boletín. Hasta pronto.

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