martes, 3 de marzo de 2009

6 de marzo



Quien no levanto la vista inocente, a mirar el oscuro cielo, parpadeantes estrellas, algun que otro rascacielo insolente y otras cosas más. Dislumbró la incesante magnificencia del firmamento, presencio un furtivo movimiento, creyó en estrellas fugaces, en milagros y deseos. Esa estrella no esta quieta. Esa no es una estrella. Pero, ¿Qué es?
El 6 de marzo alguien arrojara su mirada hacia el cielo. Lo se.
No lo creerá hasta confiar en si mismo y en sus ojos. Todo se moverá allí.
El 6 de marzo es mi cumpleaños (oh literato tierno). Un lindo día para mirar al cielo.
El cielo, incluso hoy, es un mar de dudas. Pero al reves y sin olas. El cielo, incluso ahora de día, es un río de luces y estrellas.
No quiero asegurar nada. Nadie lo asegura. Pero hay algo.
Hay algo en el cielo, en el pecho, que retumba. El 6 de marzo es un día como cualquiera que muchos mirarán al cielo. Quizás, sin saberlo. Tal vez luego de saberlo.
Todos sabemos que hay algo. Nadie lo asegura. Hubieron intentos de ficciones. Colores verdes, chascarrillos. Platos Voladores. Mitos de presidentes ocultistas. Secretos Cosmicos. Dijeron que cayó el cielo. Yo lo sigo viendo allí arriba.
El 6 de marzo no es solo mi cumpleaños. Un lindo día para mirar el cielo. Es también, extraño parecido con el mes, el dia de un Santo. Santos son los que estan en el Cielo. También los muertos.
Lo que muere es la verdad, lo que nace es la duda. El cielo es un espejo. Lo que vemos allí no son las dudas, son las verdades que reflejan nuestras dudas. Son los Santos que nos piden que miremos el suelo.
En el 6 de marzo yo quiero mirar el cielo aunque sepa de mis letras. Porque sé que el día es el de un Santo, y aunque no crea en Santos ni en Ovnis no los repruebo, admiro la duda.
El 6 de marzo es San Marciano. Es solo un nombre. Un gentilicio.
No me pidas que no mire el cielo, hoy, santo. Porque es mi día.

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