miércoles, 9 de abril de 2008

Aburrimiento


El tamaño de mi boca al terminar el bostezo
no se compara al sonido vacio, que en un sueño
que se parece a la realidad, en la que lo escucho atento
y no agonizo por un segundo eterno de aburrimiento.

Sus manos hablan un idioma seco y mi inconcierto
se maravilla de la nada de mi cara enmascarando acercamiento.
Sus palabras me traspasan y se alejan; un momento
me desgarro por existir en esta baldoza aburrida del universo

¿Sabrá saber callar en el exacto instante; fin del tiempo
en que aquel que aún resistia vanamente el frio aliento
de atender los sonidos, de entender el pensamiento
cayó con la masa alienada y viva para parar el sufrimiento?

¿Y si siguiera recitando un monologo al abismo neto
si sus palabras se mezclaran con el aire haciendolo denso?
Ya, igual, nadie quedaria, idos, sin miedo de hacerlo
encimados en un pozo ciego, oscuro hueco, el aburrimiento

Javier Grinstein

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