jueves, 29 de noviembre de 2007

Prologo a mi Psicologo





Atraviesa mi alma el inmenso paso
Que separa el mundo de aquella trampa
De pormenores y rutinas.
Y ahora, seco, frente al rechinar incansable
Me convierto en otro y llego tarde
Aunque de nuevo

De nuevo marco un rumbo moribundo
Que agoniza por su autonomía.
Y entonces la luz se abre a mi como a un dios
Que está cansado antes de la creación.

Me separo de mí y mis piernas se rinden
El pozo se hace largo y mi grito sordo claro
Se deploma el segundo precario de mi mente
Que me llama a la puerta y me cuenta
La nueva de que estoy donde tenia que estar
Aunque de nuevo

De nuevo calmo entre las olas de mi lecho
Me arrellano con su espuma de plumas
Pero siento aquí dentro en la cuna de la duda
Que no soy esclavo de mi cuerpo
Y vuelvo a mí, sensato, y me yergo
Aunque de nuevo

La selva me absorbe y me desgarra
Pero también me sacia el alma zozobrante
Y me halló de nuevo, sentado, casi nuevo
En este banco, en esta mesa, en esta casa
Aunque de nuevo solo. No importa


Este poema me acompaña.


Javier Grinstein

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy buenoooo campa

Ezequiel Reto dijo...

Mientras carlos se acuesta en la hierba de alguna plaza porteña y vislumbraba su estrella preferida -la que humilla en el firmamento-, una chica de ojos rasgados señala la misma estrella y un estremecimiento recorre su cuerpo.
Carlos no esta solo en este cascote.