lunes, 3 de diciembre de 2007

Verso del converso




Estoy indignado de tu histeria
De tu esquizofrenía o tu perverso juego
Me cansó que me ignore tu ignorancía
O que, como un rayo, me derribe impertérrito
Y vuelva pidiendome sentimientos

Me perturba que sigas estos renglones
Mintiendote a ti en el presente
O engañandome en el pasado a mi mismo
Y que inclines tu cabeza al recibir vocablos.
Si no sabes te lo explico:
No es hoy el dia en que los rencores furiosos
Desaparecen y se hacen extraños.

Por eso elije en este mismo instante
Si es verdad tu curiosidad
O es la vida que te subyuga
Y te encadena a mis palabras
Detente, sino escuchas tu corazon
Al desglozarme, o más bien detente
Si su palpitar se hace sonoro

No sigas este campo minado
De tu falacia y tu maldad
Porque no es mi intencio que ante esto
Descubras viva una verdad
Destruyeme, si quieres
Tu solo conoces que pasara
Aunque la firmeza no es tu fuerte
Si haz llegado hasta acá

Envidio tu estupidez
De admirador de mi desgracia
Que te ahorcas de estos versos inocentes
Que en tus ojos son solo patrañas
Que te inyectas letras ardientes
Que te hundes en alfabeta magma

Aprecio tu masoquismo y tus ganas de sufrir
Por la lucha que hay ahora en tu alma
Que es callada pero permanece allí
Insulso, recto y atento
A este tu epitafio incierto;
A este tu perdon y calma

Si es verdad lo que fue verdad
Y tus ojos aún no se rindieron
Pido, me disculpes, por la obstinación
De algo, acaso, inutil y tierno
La verdad termina en la vereda
Del que no cruza por miedo a descreerla


Javier Grinstein

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