domingo, 1 de diciembre de 2013

Fragmento de obra que no termine y probablemente nunca lo haga

JAVIER: Me levanté de un sueño estupendo. Ahora prefiero, te digo, sacrificar todos los sueños húmedos que pueda llegar a tener hasta el final de mi vida con tal de pegarme semejantes portazos en los sueños, ganarme las lecciones de mi vida. Con un dolor de huevos impresionante, que te destrozan el alma y lloras como una chiquilina. Todo mientras que en un momento de porrazo te levantes y estés hecho una lechuga. Porque tuve uno de esos ayer. Y me di cuenta que me estoy peleando con todo el mundo por mí culpa. ¿Escuchás, José?
JOSE: ¿Qué?
JAVIER: No me escuchás. Bueno, no importa. Pero ahora voy a cambiar todo. No sé bien que voy a hacer con todo esto de la pelea. Pero ya me di cuenta de un montón de cosas.
JOSE: Por ejemplo.
JAVIER: De que me estoy peleando con los muchachos porque no me puedo arreglar conmigo entendés. Estoy largando toda la bronca que tengo conmigo mismo. Lo mismo con Sofía.
JOSE ¿Qué pasó con Sofía?
JAVIER: ¿Qué? ¿No te conté?
JOSE: Venís una vez por semana a este lugar…
JAVIER: Vengo dos veces por semana.
JOSE: Cuando venís, venís acompañado. No sos como Martín que soy su único “amigo”.
JAVIER: Pobre Martín
JOSE: Pobre Martín.
MARTÍN: (Entrando) Buenas, Buenas a todos. (Ve la cara de los dos apenados) ¿Qué pasó?
JOSE: Las mujeres son todas iguales.
MARTÍN: (A Javier) Te peleaste con la yegua.
JOSE: ¿Qué yegua? ¿Hay otra?
MARTÍN: ¿Otra? ¿Tenés dos? Y que vengo a hablar con un pobre hombre trabajando en un bar para que no se sienta solo.
JAVIER: (En voz baja, agregando un codazo) Te está escuchando.
MARTÍN: Bueno, yo les traigo otra noticia para levantar las tropas. Ya decidí que voy a hacer de mi vida.
JOSE: Por décima vez
MARTÍN: Y última. Me voy a dedicar al arte.
JAVIER: ¿Al hambre?
MARTÍN: No, al arte. Voy a ser un artista. El arte que habla del infierno de uno, que desenmascara utopías, que dice la verdad abriendo alas de nubes, que no tiene tiempo.
JAVIER: A la mierda.
JOSE: ¿Y qué arte?
JAVIER: El arte de conquistar mujeres. (Ríen)
MARTÍN: Son muy graciosos cuando tienen para contar. Salvo vos José, pobre de vos, que te la pasas todo el día atrás de esa barra, lustrando vasos.
JAVIER: (En voz baja) Te sigue escuchando.

MARTÍN: Pero se acabaron las risas porque el arte atrae a las mujeres. La vida es un manantial de elementos que si se los combina desde el corazón se produce arte. La calle es poesía, solo se necesita gente que llore y gente que quiera ahogar penas. Yo ya sufrí lo suficiente como para acumular un buen río de figuras. Figuras que voy a reciclar en arte. Y arte que voy a convertir en seducción. Y cuando ya la vida se dé cuenta que acá está el nuevo Martín va a empezar a devolverme en mujeres lo que una vez me quitó en forma de rechazos.

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