JAVIER: Me levanté de un sueño estupendo. Ahora prefiero,
te digo, sacrificar todos los sueños húmedos que pueda llegar a tener hasta el
final de mi vida con tal de pegarme semejantes portazos en los sueños, ganarme
las lecciones de mi vida. Con un dolor de huevos impresionante, que te
destrozan el alma y lloras como una chiquilina. Todo mientras que en un momento
de porrazo te levantes y estés hecho una lechuga. Porque tuve uno de esos ayer.
Y me di cuenta que me estoy peleando con todo el mundo por mí culpa. ¿Escuchás,
José?
JOSE: ¿Qué?
JAVIER: No me escuchás. Bueno, no importa. Pero ahora voy
a cambiar todo. No sé bien que voy a hacer con todo esto de la pelea. Pero ya
me di cuenta de un montón de cosas.
JOSE: Por ejemplo.
JAVIER: De que me estoy peleando con los muchachos porque
no me puedo arreglar conmigo entendés. Estoy largando toda la bronca que tengo
conmigo mismo. Lo mismo con Sofía.
JOSE ¿Qué pasó con Sofía?
JAVIER: ¿Qué? ¿No te conté?
JOSE: Venís una vez por semana a este lugar…
JAVIER: Vengo dos veces por semana.
JOSE: Cuando venís, venís acompañado. No sos como Martín
que soy su único “amigo”.
JAVIER: Pobre Martín
JOSE: Pobre Martín.
MARTÍN: (Entrando) Buenas, Buenas a todos. (Ve la cara de
los dos apenados) ¿Qué pasó?
JOSE: Las mujeres son todas iguales.
MARTÍN: (A Javier) Te peleaste con la yegua.
JOSE: ¿Qué yegua? ¿Hay otra?
MARTÍN: ¿Otra? ¿Tenés dos? Y que vengo a hablar con un
pobre hombre trabajando en un bar para que no se sienta solo.
JAVIER: (En voz baja, agregando un codazo) Te está
escuchando.
MARTÍN: Bueno, yo les traigo otra noticia para levantar
las tropas. Ya decidí que voy a hacer de mi vida.
JOSE: Por décima vez
MARTÍN: Y última. Me voy a dedicar al arte.
JAVIER: ¿Al hambre?
MARTÍN: No, al arte. Voy a ser un artista. El arte que
habla del infierno de uno, que desenmascara utopías, que dice la verdad
abriendo alas de nubes, que no tiene tiempo.
JAVIER: A la mierda.
JOSE: ¿Y qué arte?
JAVIER: El arte de conquistar mujeres. (Ríen)
MARTÍN: Son muy graciosos cuando tienen para contar.
Salvo vos José, pobre de vos, que te la pasas todo el día atrás de esa barra,
lustrando vasos.
JAVIER: (En voz baja) Te sigue escuchando.
MARTÍN: Pero se acabaron las risas porque el arte atrae a
las mujeres. La vida es un manantial de elementos que si se los combina desde
el corazón se produce arte. La calle es poesía, solo se necesita gente que
llore y gente que quiera ahogar penas. Yo ya sufrí lo suficiente como para
acumular un buen río de figuras. Figuras que voy a reciclar en arte. Y arte que
voy a convertir en seducción. Y cuando ya la vida se dé cuenta que acá está el
nuevo Martín va a empezar a devolverme en mujeres lo que una vez me quitó en
forma de rechazos.
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