¿Por qué me llamás ahora
titubeante, si sabes que yo sin vos no soy nada? Si sabes que no necesitas
pedir permiso, tener explicación o siquiera prometerme una retribución. No me
distes muchas, no tengo la menor certeza de que me las vayas a dar y sin
embargo, no puedo sentirme de otra forma que no sea atrás tuyo. Eternamente a
tu lado. Dicen que el amor es esa sensación horrorosa que te hace darte cuenta
que todo es efímero. Que te hace temerle con sangre a lo que querés solo por el
hecho de conocer la certeza de que no será eterno. Sin embargo yo no soy sin
vos y por lo tanto sos eterna en mí.
La verdad es que nadie me trató
peor que vos. Me arrastraste constantemente del mundo. Me reservaste solo para
vos. Me hiciste olvidarme de mí mientras vos empezabas a conocer cada uno de
mis secretos. Pero qué ingenuo fui. Si ahora me leo como un libro abierto y vos
chupando cada uno de mis secretos. Hasta los que no sabía que tenía. Haciéndome
olvidar que había un mundo. Me vendiste otros, me hiciste creer que yo los
estaba gestando. Que era una clase de Dios. Pero si yo solo quería ser como
otros. Únicos todos, pero infinitos. Nunca quise ser yo. Y vos cómo me
ayudabas.
Qué solo que estaba (y estoy) con
vos. Ahora que venís un poco
avergonzada, a pedirme un poco de compañía. Sin pedirme explicaciones de porqué
te abandoné tanto tiempo. De qué pretendo ahora de vos. Y yo no puedo más que decirte que voy a pasar el resto de mi vida en tus hombros o cargándote. De notar la
sonrisa de mi corazón cada vez que hablo de vos o me nombro como tu aliado. De
sentirme encerrado en tu sombra. O de sentirme que te gobierno y que conozco cada
segmento de tu piel. Vos estas dando vueltas siempre, me ignoras cuando querés,
me rescatas cuando yo nunca quiero. Me haces orgulloso y al mismo tiempo
pisoteas tranquila todo mi orgullo. Me haces sudar.
Puedo pasar una semana entera mirándote incrédulo de que estés
al lado mio. Y después notar la indiferencia del resto del mundo, que quizás
casi te conoce o no te da importancia y sentir como se me hiela la sangre.
Sentir como el amor es un juguete inútil que solo sirve para chocarse contra
una pared acompañado. Porque no hay nada peor que chocarse solo. Pero yo a tu
lado me siento solo. Pero yo lejos de vos no me siento.
Ya me viniste a aterrar con tu misterio y yo siento que
no me puedo apartar de vos aunque sienta que caminando con vos me sumerjo en un
espiral que no va a ningún lado. Y aunque el camino me resulte
alivianador sos casi como una droga. Que a veces cuando vuelvo al mundo
sigo volando un poco y otras veces caigo tieso y me desplomo en millones de
pedazos contra el suelo. Así que por hoy digo basta. Y esperaré a ver que dicen
mis amigos. No tengo dudas de que voy a seguir consumiéndote y consumiendome independientemente de lo que me aconsejen ellos. Pero ya que entendí que yo soy
una parte de vos. Voy a intentar serlo tratando de tratar esta maldición hermosa
de la forma más real y generosa posible.
Chau, nos vemos siempre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario