jueves, 24 de noviembre de 2011

Destinos Románticos Anacrónicos

Almorzando cabisbajo como siempre con mi abuela, ella siempre quejosa de no poder conversar conmigo de pronto me pregunta si, el otro día, cuando había ido a correr al parque, me había cruzado con alguna señorita y la había "levantado".
Pasado todo tipo de asombro, le pedí una explicación un poco más detallada de lo que me había querido decir y a continuación comenzó una narración casi ininterrumpida por bocadillos o preguntas:

"En mi época cuando se salía a correr, lo hombres iban en un sentido y las mujeres en otro. - Contaba haciendo el gesto circular con la mano.- y cuando se cruzaban se largaban enormes piropos, asi que cuando a una chica le gustaba el halago y se volvian a cruzar la siguiente vuelta, ella hacía medía vuelta y terminaban acompañados. Yo me cruce una vez con un muy buen mozo, trigueño, de ojos celestes, hermoso. Y yo salía a andar en bicicleta con él sin pensar en el pecado."

Ahí interferí, preguntandole cual era el pecado.

"Era la época de 'de eso no se sabe, de eso no se habla' - Me repitió uno de sus refranes.- en una vez que él me pidió ir a caminar por algún lado yo le respondí: 'Sabes volar? entonces, volá'. Despues me enteré que se había convertido en aviador y murió en un accidente. 'Sabés lo barbaro que me sentí yo cuando me enteré?' - Me dijo con culposa ironia mientras sin cambiar el rostro se metió otro bocado en la boca.

"En esa época eramos un grupo muy grande de chicas.- Seguía contando impertérrita sincronizando la mayonesa de ave.- una de ellas, la afortunada, tenía novio. Luego se casó y todas le envidiabamos eso y una heladora grande y nueva que le había comprado su esposo. Al poco tiempo nos enteramos de que él era jugador. Un día como cualquiera ella volvía a su casa y se encontraba con que no estaba la heladera."

Y se metía otro bocado. Yo escuchandola insolito, y ella seguía hablando del pasado como si nada.

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