jueves, 13 de octubre de 2011

Midnight in Paris

Woody Allen nos cansó demostrándonos que es un genio pero que usa toda su creatividad para hacer películas muy autobiográficas (Judíos paranoico con problemas maternos, interés en las artes pero con aborrecimiento a la pedantería, un frustrado escritor que se personifica constantemente con el guión fílmico, etc.), que contienen las actrices que a él les gusta y que las protagonizaban a él mismo con ellas. Eso hasta Match Point donde se desplaza de aquello un poco (No mucho). En Midnight Paris, volvemos a ver a un Woody Allen de otra época en las constantes argumentativas, lo vemos más osado en la trama y tan profundo en lo artístico como en Manhattan. Nos quedamos con una fotografía perfecta. Nos trasmite el amor por la ciudad hasta inculcárnoslo.

Por otro lado tenemos las actuaciones. Se abastece de genios actorales para representar a genios reales. El mejor papel se lo come Corey Stoll haciendo de Hemingway con una profundidad y líneas dignas de un oscar. Owen Wilson nunca mejor elegido para hacer a un hombre sencillo con un amor idílico a algo tan inerte como el pasado y como siempre, Allen nos retrata a la mujer como espejismo, como lo hace con Marion Cotillard y su Adriana de Burdeos, digna de dejar en una zanja al mismo Picasso.

A nivel general veo una película que logra o acaricia la perfección en muchos aspectos (El arte, la actuación) pero que no nos termina de tocar con la suficientemente fuerza en el guión como lo hacían sus películas antes y menos en el argumento que por más que tiene una enseñanza clara y bien dada peca un poco de obvia o poco Epifánica. Aunque quizás no debía serlo. Debía ser una película tranquila y atrapante donde poder sentirse en los zapatos de Gil Pender y decirle adiós a ese pasado que siempre pareció hermoso y apreciar las grandes bellezas que hay alrededor nuestro.

Reconforta darle un 7,5

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