miércoles, 21 de noviembre de 2007

Juicio a un Vicio


Como las olas a las orilla
Como el fiel gato al confortable hogar
Inmune, vuelve a sabidas letras
Casi como indiscutible príncipe
Al que, en vano, debemos alegrar
-soberbio, altanero, ensordecido.-
Y que no agradece la molestia.
De millones de fútiles liras
Y de miles de cantatas húmedas
Agujereando, egoísta, el arte.

Como un anillo o la nueva luna
Se repite el destino o la historia:
Está, y aparece, y no se aleja
Una vez y otra vez y otra y otra
Como arcana e impía deidad
Que todo cubre con su rancio perfume
Omnipresente y omnimolesta

Como un oasis al caminante,
Como una victima traicionera
Al intachable juez que encarcela,
Nubla la palabra y la vista,
Adormece la dulce epifanía.
No miente quien sentenció pedante
No hay nada flamante bajo el sol
En nuestro camino no hay testigo
Que no haya tropezado o caído
Con su estratagémico guijarro
Para luego inmortalizar su dicha
De común o gris héroe catártico.

Y si aquí entre estas confesiones
Hubieran rasgos de su epidemia
Es su vigor y no mi voluntad
Quien vierte su granillo de arena
Maldigo el ineluctable azar
Corrompedor de inocentes líneas
He pecado en prologa necedad:
Este poema no es otra cosa
Que una censura esquizofrenia
Javier Grinstein

1 comentario:

Anónimo dijo...

Muy bueno campa..... siempre un placer.... avisame mas seguido cuando alla algo nuevo...